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La ética resulta clave al considerar los tres eslabones esenciales de toda innovación

Conclusiones debate 3: Límites éticos de la innovación.

Círculo de Estudios sobre Innovación

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Publicado el martes, 30 de noviembre de 2021 a las 11:44

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Debate 3 del Círculo de Estudios sobre Innovación | Límites Éticos de la Innovación

El jueves 25 de noviembre tuvo lugar el tercer debate de Innovación del Círculo de Estudios sobre Innovación: Límites éticos de la innovación.

En este debate participaron José Pío Beltrán, Profesor de Investigación del CSIC en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP); Amparo Chiralt, Catedrática de la Universitat Politècnica de València; Arturo Ruiz, Vicepresidente de la Asociación de Federaciones Deportivas de la Comunidad Valenciana (CONFEDECOM); Luis Vañó, Presidente del Comité de Entidades Representantes de personas con discapacidad de la Comunidad Valenciana (CERMI-CV); Máximo Vento, Director Científico del Instituto de Investigaciones Sanitarias La Fe; Pedro Carrasco, Catedrático y Director de Innovación de la Universitat de València; Rafael Juan, CEO de Vicky Foods y Vicepresidente del Círculo de Estudios sobre Innovación. La sesión estuvo moderada por Miguel Tito, Vocal de la Junta Directiva del Círculo de Estudios sobre Innovación.

Si la innovación persigue crear valor a través de la aplicación de conocimientos, la ética cuestiona el uso que hacemos de nuestra libertad, reflexionando sobre qué está bien y qué está mal, por qué hacemos algo o si son adecuados los procedimientos y recursos que utilizamos.

La ética resulta clave al considerar los tres eslabones esenciales de toda innovación: al plantear sus objetivos, al utilizar los medios y métodos que la harán posible, y al comunicar o explotar sus resultados.

  • Al plantear los objetivos, porque estos pueden servir a intereses individuales o colectivos, a corto, medio o largo plazo, con efectos inapropiados sobre las personas o el medio social o natural en el que vivimos, además de asociar riesgos relacionados con propósitos ilegítimos (para la manipulación, agresión, detentación de poder, etc.).
  • De igual forma, los medios y métodos de cualquier proceso innovador pueden o no respetar principios tales como la administración o el uso correcto de recursos (tecnológicos, financieros, sujetos de ensayo -humanos o animales-, etc.).
  • Y, por supuesto, la ética sirve para evaluar la manera de explotar los resultados de la innovación según sean veraces, responsables socialmente y respeten los principios de no maleficencia y beneficencia.

Y es que el progreso, fruto de los procesos de innovación, amplía cada vez más nuestras capacidades y el efecto que estas tienen sobre el entorno físico y social, al tiempo que modifica la manera en la que nos relacionamos con ese entorno, incluyendo fenómenos de desacoplamiento o exclusión social, dependencia del sistema socioeconómico del que formamos parte, tensiones medioambientales y sociales, además de riesgos para la salud, la diversidad cultural, la equidad y la justicia social.

CONCLUSIONES

A continuación, se presentan las conclusiones del Debate III.

  • El análisis ético ha de servir de base al evaluar preventivamente las tres etapas de cualquier actividad de investigación o innovación (I+I): al plantear sus objetivos, al determinar los materiales y métodos necesarios para desarrollarla y al decidir la forma en la que se difundirán o explotarán sus resultados.
  • No resulta ético limitar el uso de las soluciones tecnológicas disponibles para resolver los problemas básicos que afectan a las personas (alimentación, sanidad, etc.), al igual que no es ético diferenciar, en función de su capacidad adquisitiva, el acceso a bienes y servicios fundamentales para su bienestar.
  • Las decisiones relativas a cuestiones esenciales (en alimentación, sanidad, etc.) deberían adoptarse tras un proceso contrastado (metaanálisis o estudios basados en la integración estructurada y sistemática de la información obtenida en diferentes trabajos), evitando decisiones precipitadas o interesadas.
  • No es ético publicitar bienes y servicios utilizando información no veraz o engañosa, y las administraciones públicas no deberían consentirlo.
  • Las asociaciones civiles habrían de desempeñar un rol relevante en la formación e información de la población para que actúe de manera responsable con su salud, la sociedad y el medioambiente.
  • Habría de fomentarse, desde edades tempranas, la participación de la ciudadanía en los procesos para la toma de decisiones que le afectan (ya sea de manera directa o a través de las asociaciones civiles).
  • Junto con las asociaciones civiles, las administraciones públicas deberían educar e informar a la ciudadanía, promoviendo actitudes responsables al consumir, relacionarse o desarrollar todo tipo de actividades.
  • En particular, habría de incrementarse la cultura ciudadana sobre asuntos relacionados con la I+I.
  • La ciudadanía, a través de las asociaciones civiles, debería intervenir en la toma de decisiones relativas a las políticas y programas para la promoción de la I+I, e incluso intervenir de manera directa en los proyectos o servicios, como los sanitarios, que persigan objetivos que les afecten directamente.
  • Las acreditaciones de las empresas que cumplen con estándares que demuestran su responsabilidad social deberían ser discriminadas positivamente por las administraciones públicas al comprar bienes o servicios.
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